Explotaciones Sostenibles
Pomona Fruits: un viaje hacia la agricultura regenerativa y biodinámica
Su apuesta por la agricultura ecológica, regenerativa y biodinámica es hoy una filosofía de vida. Comenzó hace once años como respuesta a un dilema personal: Gemma Llanes y su marido Xavier Viladot producían frutas en Ivars d’Urgell (Lleida) de una forma convencional, pero en su hogar consumían ecológico. Ser consecuentes con ellos mismos los llevó a iniciar un camino de continuo aprendizaje agroecológico que ha conformado su empresa, Pomona Fruits, con el nombre de la diosa romana de los frutales.
Pomona Fruits produce peras y manzanas, y algo de albaricoques y paraguayos, que proceden en un 60 % de la finca familiar de Gemma y Xavier (25 hectáreas), pero también comercializan las producciones de tres agricultores de la zona certificados en ecológico: 1.000 toneladas de fruta entre los cuatro.
La senda que les ha traído hasta aquí comenzó hace once años, tras ver el documental Mi pequeña gran granja. Grabado a lo largo de siete años, cuenta la historia de una pareja estadounidense, John y Molly Chester, que convirtieron unas fincas en una granja regenerativa. Al verlo “hicimos un clic y nos dijimos: ‘no es suficiente con hacer una agricultura ecológica, tenemos que dar un paso más’ ―dice Gemma― y decidimos priorizar la vida de nuestros suelos, que era la base”. Esto ha supuesto un camino de aprendizaje continuo, desde los primeros pasos en ecológico hasta la regenerativa y biodinámica que les define hoy.
Fueron años complicados para ellos: “Reconvertimos todas las fincas en ecológico; empezamos con las más jóvenes, lo hicimos poco a poco; algunas veces la tierra se rebelaba y había unas hierbas tan altas como nosotros”. En esta aventura sin retorno, Xavier, continuador de tres generaciones de agricultores, se dedica al campo y Gemma a la comercialización. “Xavier me decía: ‘llevo 20 años siendo agricultor y mi sensación es que no sé nada’. Teníamos esa sensación de desaprender para volver a aprender”.
Para ella tampoco fue fácil. Dejó su trabajo en una empresa comercializando aceite de oliva para consolidar este proyecto personal: “No es lo mismo vender aceite que manzanas ecológicas, que se estropean”. Además, “cuando produces tradicional, la comercialización es fácil: vas a una cooperativa, te lo compran todo y te olvidas. En convencional Xavier podía hacerlo todo, pero para lo ecológico tienes que hacer también la comercialización, el paso a la agricultura circular y hacer todo el ciclo”.
Y sin parar de aprender, la filosofía de Rudolf Steiner les lanzó a la agricultura biodinámica, “que incorpora unos preparados que ayudan mucho a la fertilidad del suelo”. Ahora tienen claro que el principal protagonista de lo que hacen es la tierra bajo sus pies: “A partir de ahí podemos controlar las plagas, tener biodiversidad, aplicar compost, insumos que dan fertilidad y ayudar a mejorar la materia orgánica”. [...]
Texto: Pilar Virtudes / Fotografía: Pomona Fruits