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El primer Atlas de la Desertificación de España redefine un fenómeno que afecta ya al 40 % del territorio

España es uno de los países europeos más amenazados por la degradación ambiental y la desertificación. Las variables habitualmente tratadas en los estudios sobre el tema son las pérdidas de fertilidad del suelo y vegetación natural, pero el primer Atlas de la Desertificación de España, que acaban de publicar el CSIC y la Universidad de Alicante, ha considerado también otras de enorme impacto, como el deterioro de humedales y el de aguas subterráneas. Este enfoque metodológico, que atiende a los múltiples factores que confluyen en estos procesos, ha llevado a sus autores a redefinir el alcance de un fenómeno que afecta hoy a 206.217 km2 en España: más del 40 % de toda la superficie nacional.

La concurrencia de tantos factores es el gran condicionante en estos estudios: “La desertificación no se deja mapear, no se deja cartografiar, es un proceso de procesos, muy complejo”, comenta uno de los coordinadores del atlas, el investigador del CSIC Jaime Martínez Valderrama. Esa es la razón por la que una referencia tan relevante para los especialistas como es el Atlas Mundial de la Desertificación (2018) no incluya, paradójicamente, ningún mapa de la desertificación, al asumir sus autores ―auténticos expertos a nivel mundial― los obstáculos ligados a la subjetividad, tanto en la forma de agregar los datos en un mapa como sobre el propio concepto: el qué considerar exactamente land degradation, o degradación ‘del territorio’ (que no ‘de la tierra’: un matiz de concepto fundamental).  Esa ausencia abrió una necesidad científica “de primer orden”, que España asumió en su Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación, del MITECO (2022), que ha desembocado en esta nueva cartografía como una de sus acciones principales.

En el proceso se ha analizado “mucha información que ya existía”, como la del Mapa de la Condición de la Tierra en España (CSIC, 2013) ―centrado en el estado de los suelos en términos de ‘eficiencia en el uso de la lluvia’ (rain use efficiency, RUE, en terminología científica)―, o mapas de erosión, entre otras muchas referencias; pero reenfocada siempre bajo la perspectiva más amplia de la degradación del territorio y de la desertificación (o degradación específica de las zonas áridas, aquellas cuyas pérdidas de agua son mucho mayores que la que ganan por las lluvias).

Para mejorar la precisión de los resultados, entrenaron y aplicaron un algoritmo de aprendizaje automático, de tipo random forest, sobre diferentes ámbitos de degradación ―como aguas subterráneas, humedales, condición de la tierra o la ‘proporción de tierras degradadas respecto a la superficie total’ (ODS 15.3.1)―. El algoritmo les ha ayudado a hacer un muestreo preciso del territorio y a calcular la probabilidad de degradación: cuando esta superaba el 50 %, se ha considerado que el territorio está degradado; el atlas y sus mapas valoran también niveles de degradación del 70 % y del 90 %.

Los resultados obtenidos hacen más evidente que la desertificación es uno de los principales problemas medioambientales de España. Las zonas áridas suponen ya el 67 % del territorio (son curiosamente las zonas más pobladas, acogen el 80 % de la población). Y en ellas se contabilizan 206.207 km2 degradados, que suponen más del 40 % de la superficie total (y más del 60 %, si solo se consideraran las zonas áridas), un porcentaje que duplica al de estudios anteriores. Este notabilísimo aumento se explica por la inclusión en el estudio del deterioro de “humedales y las aguas subterráneas”, señala Martínez Valderrama.

Entre la información cartográfica, el Atlas ofrece decenas de mapas en torno a seis grandes secciones consideradas: clima, agua, suelo, cubierta forestal, biodiversidad y sociedad. Los coordinadores comentaron en su presentación que la mayor parte de los mapas ya existían “y el valor añadido ha sido dotarlos de una narrativa que los vincule al problema de la desertificación”. Pero la publicación va mucho más allá del análisis cartográfico e incluye un bloque, llamado El laberinto de la desertificación, con 16 casos de estudio que no solo abordan escenarios típicos de degradación, sino también otras situaciones más complejas o contradictorias (incluso compatibles en algún caso con la sostenibilidad), algunas con un fuerte componente sociodemográfico.

El “Atlas es una invitación al pensamiento crítico y a la acción informada”, ante “una de las grandes amenazas ambientales del siglo xxi”, se lee en la introducción de la publicación. Una amenaza que, además, “está relacionada con la seguridad hídrica y alimentaria”, señala Martínez Valderrama, porque “cuando la degradación pasa ciertos límites es irreversible: recuperar el suelo, la vegetación o los acuíferos es muy lento”. Y aunque el Atlas no desarrolla soluciones, sí apunta en sus conclusiones la urgente necesidad de estabilizar los niveles de degradación ambiental a través de “cambios profundos en la producción y el consumo, [...] un reto ético y cultural, quizá mayor que el puramente tecnológico”.

Texto: J. del Peral / M. Gil

El Gobierno presenta la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico

El Gobierno de España presentó la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico; fue el pasado 25 de febrero, durante la European Youth Forward Conference celebrada en Asturias (narrada en la sección Jóvenes en Red de este mismo número). Planteada por el MITECO como “una hoja de ruta”, con líneas de actuación para mejorar el relevo generacional y el desarrollo territorial, se remarcaba en su presentación que el texto “podrá completarse con análisis sectoriales hacia temáticas concretas (vivienda, transporte, relevo generacional, inclusión o perspectiva de género) y análisis territoriales, que puedan facilitar la elaboración de estrategias locales integradas”.

La Estrategia se articula sobre cinco pilares: resiliencia y adaptación a la emergencia climática; equidad territorial en el acceso a infraestructuras y servicios; dinamismo socioeconómico local; igualdad e inclusión; y cultura, identidad y arraigo. Actuará mediante dos ejes transversales: uno es ‘ciencia, investigación y herramientas de conocimiento’; y el otro ‘gobernanza multinivel, perspectiva rural y planificación’. Un futuro Observatorio de Equidad Territorial y Reto Demográfico analizará distintos indicadores para adaptar el diseño de políticas públicas a las necesidades observadas. Los cambios surgidos en la consulta pública, que se cerró hace unos días, darán pie a una redacción definitiva y a la puesta en marcha de acciones concretas.

Texto: María Gil

Investigadores andaluces desarrollan un estimulante natural para tomates que mejora su calidad y reduce el uso de fertilizantes

El grupo de investigación MycoStress, perteneciente a la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC, en Granada), ha desarrollado un proyecto de mejora de cultivos de tomate a partir de la aplicación en sustrato de hongos micorrícicos. La adición de estos hongos sobre las raíces genera unas micorrizas con cualidades bioestimulantes para los tomates: se mejora de forma natural el alcance de las raíces y su captación de agua y nutrientes del suelo, además de incrementar la calidad de los tomates y su resistencia a la temida polilla del tomate. El efecto de esta simbiosis, ya probada en campo, se manifiesta, además, sobre cualquier variedad de tomate injertada en el patrón que haga de portainjerto en la parte subterránea.

Concretamente, los tomates obtenidos presentan hasta un 30 % más de licopeno y betacaroteno, dos compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud, y las plantas generan una resistencia inducida a la Tuta absoluta, polilla cuyas larvas minadoras tienen una grave incidencia en los cultivos de tomate. Además, mejorar la absorción de nutrientes permite reducir el uso de abonos químicos. “La agricultura está viviendo una transición de lo más químico a lo más sostenible”, explica Juan Antonio López, investigador del proyecto, quien habla del objetivo de ver “hasta dónde podemos reducir la fertilización química”. El principal problema de la medición de los efectos bioestimulantes es, precisamente, que la sobrefertilización anula en la planta el impulso de generar simbiosis: “El reto es encontrar el equilibrio”. Además del EEZ-CSIC, han participado la Universidad de Sevilla y la Cooperativa SAT Hortoventas de Ventas de Zafarraya (Granada), donde se cultivan los tomates del proyecto.

Texto: María Gil

Navarra y el País Vasco ponen en marcha dos nueves redes de desarrollo ruralv

Están dando sus primeros pasos dos nuevas redes de desarrollo rural. RuralBizi es la nueva red rural navarra, creada para dinamizar el emprendimiento en los pueblos de la comunidad. Esta plataforma lanzada por el Gobierno Foral ya ofrece en su web información e intercambio de experiencias, oportunidades y recursos para aquellos jóvenes que apuesten por vivir y trabajar en el medio rural. La red se presentó el pasado febrero en Barásoain y ya se han unido unas 20 agentes del territorio, entre grupos de acción local, entidades municipales y otros colectivos y asociaciones.

Por su parte, el Gobierno Vasco acaba de constituir la nueva Red Vasca de Desarrollo Rural (RVDR), que ha definido en su nota de prensa como un “espacio de colaboración entre instituciones y agentes del territorio”. Su objetivo es impulsar iniciativas conjuntas que refuercen la actividad económica, la cohesión territorial y la calidad de vida en estas zonas; además de favorecer la coordinación de las políticas rurales. Será “un espacio de consulta, información y asesoramiento” para los representantes de las distintas Administraciones, fundaciones, asociaciones y grupos de desarrollo rural, y organizaciones agrarias y empresariales de Euskadi.

Texto: María Gil