Opinion

Mercosur. Riesgo y oportunidad

Tras veinticinco años de negociaciones, el 17 de enero de 2026 la Unión Europea firmó en Paraguay el acuerdo con Mercosur. Aunque, posteriormente, el Parlamento Europeo solicitó en su aprobación parcial un dictamen sobre este acuerdo al Tribunal de Justicia Europeo (que podría demorar su ratificación final dos años), se está realizando ya una aplicación provisional, gracias a una cláusula de excepcionalidad. Sin embargo, el No a Mercosur ha penetrado con fuerza en el imaginario colectivo y poner en duda las consecuencias negativas de este acuerdo comercial genera extrañeza y recelo en amplios sectores de la sociedad, no solamente en el entorno agroalimentario y rural.

Estar contra Mercosur es visto como un axioma, una verdad que no necesita demostración, dada su obviedad. Durante estos días hemos oído muchísimas críticas al acuerdo y, también, hemos podido escuchar informaciones que no se ajustan a la verdad, o están separadas de su contexto, generando con ello desinformación. Tenemos que romper el muro de los miedos y las falsas verdades para analizar el tema con prudencia, pero con objetividad.

¿El acuerdo UE-Mercosur producirá impactos? Por supuesto. El acuerdo introduce cambios en las relaciones comerciales y ello producirá desviaciones de comercio y posibles modificaciones de precios. Será un vector de riesgos, pero también de oportunidades. Para un análisis correcto debemos contemplar el peso de los aspectos positivos, en contraposición con los negativos. Un acuerdo siempre supone cesiones o contrapartidas. Es la resultante del conjunto de vectores de cambio el que puede determinar el interés o no del acuerdo. Pero, sin duda, las oportunidades no se desarrollarán solas. Para aprovecharlas será preciso contar con una actitud propositiva de reforzamiento empresarial e innovación tecnológica.

El principal argumento para un acuerdo procede de los reequilibrios geopolíticos que se están produciendo actualmente. Sobre todo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se está desfigurando el mapa global con decisiones erráticas y altamente disruptivas. No es de extrañar que, tras 25 años de negociaciones, al final se haya llegado al acuerdo a toda prisa. A pesar de la oposición obstinada de Francia y, algo menor, de Irlanda, Polonia, Hungría y Austria. A favor del acuerdo ha jugado la evidencia renovada de la debilidad europea, sin capacidad defensiva suficiente si los EE.UU. no lo garantizan, con una dependencia absoluta de las grandes plataformas digitales, con déficits importantes en acceso a materias primas críticas y con un cierto abandono de las políticas industriales. Europa necesita hacerse más grande y Mercosur ofrece una posibilidad. [...]

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Texto: Francesc Reguant i Fosas / Foto: © EUROPEAN UNION, 202X, LICENSED UNDER CC BY 4.0