Editorial
Conocimiento abierto, apoyo mutuo
Acaba de firmarse el acuerdo UE-Mercosur. Esta alianza abre oportunidades significativas para las empresas europeas al facilitar el acceso a un mercado de 270 millones de consumidores, crea la mayor zona de libre comercio del mundo (con más de 700 millones de consumidores y cerca del 25 % del PIB global) y refuerza en la Unión la diversificación de suministros y cadenas de valor —con oportunidades concretas para productos españoles como el aceite de oliva, vino, bebidas espirituosas, porcino, frutas y hortalizas, quesos y otros transformados—. Buena parte de los representantes del sector agrario europeo han manifestado, de inicio, su inquietud o su posición contraria ante el acuerdo, a pesar de sus mecanismos de protección, cláusulas de salvaguardia (incluyendo importaciones sujetas a contingentes arancelarios) y apoyo financiero, que garantizan que la agricultura no sea moneda de cambio. La UE prevé mecanismos de compensación en caso de impactos negativos, con un fondo de 6.300 millones de euros, y establece altos estándares ambientales y laborales para los países del Mercosur, lo que consolida el acuerdo como una oportunidad estratégica para el sector agroalimentario español y europeo. No obstante, el Parlamento Europeo aún debe manifestar su consentimiento expreso a la parte comercial del acuerdo y, seguidamente, los diferentes Parlamentos nacionales ratificar el acuerdo marco con los pilares político, cooperación y comercial, lo que permitiría su plena entrada en vigor. Esto al margen de la reciente moción del Parlamento en la que ha solicitado al Tribunal de Justicia de la Unión un dictamen sobre la corrección jurídica de la separación entre el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA) y el acuerdo comercial interino (iTA) con el Tratado de la UE, si bien los procedimientos previstos permiten una entrada en vigor provisional en el momento en que sea ratificado por uno de los Estados del Mercosur.
Frente a este complejo nivel macroeconómico, las iniciativas colaborativas a escala territorial que jalonan este número de Savia Rural demuestran su capacidad no solo de lograr avances para todos los implicados, sino también la de poder llevar sus logros más allá de su círculo de participantes o su contexto geográfico inicial. Dos ejemplos de estas sinergias entre elementos o actores cercanos los podemos ver en la Entrevista que nos ha concedido el chef Luis Alberto Lera —un caso de éxito personal apoyado en (y proyectado hacia) los productores locales cercanos a su restaurante de una estrella Michelin en Castroverde de Campos (Zamora)— y en la vizcaína Mutur Beltz, una iniciativa textil que ha puesto en valor la lana de la oveja carranzana con creaciones de alta calidad, y que acaba de ganar de un premio ARIA europeo (Cadena de Valor, Noticias).
Otro concepto recurrente en este número es el libre acceso a la información. Con este enfoque, los Jóvenes en Red de Rural Hackers están generando desde dos aldeas pontevedresas proyectos replicables y desarrollos en código abierto, para que otras zonas rurales que estén implicadas en retos similares puedan aprovecharlos. Y un ejemplo de Innovación colaborativa es la plataforma EU-FarmBook, una creciente macrobiblioteca europea de agrociencia abierta y a disposición de cualquier interesado.
Además, nos hacemos eco en un Reportaje del impacto que puede tener el inminente acuerdo de la UE sobre plantas obtenidas con nuevas técnicas genómicas, hablamos con Protiberia de su negocio de cría del escarabajo Tenebrio molitor como componente alimentario, y contamos En Imágenes la reciente edición de Fotoparques.